lunes, 26 de mayo de 2008

Un personaje excepcional…un camino a retomar

El domingo 13 de enero, la cultura uruguaya perdió a uno de sus exponentes más jóvenes y talentosos. A los 33 años, el chef y comunicador, Juan Pablo Capdepon, dejó su vida en el kilómetro 87,500 de la ruta 9, a la altura del balneario Bella Vista. Con él se fue su simpatía, carisma y sencillez, además de su capacidad y la búsqueda permanente por innovar y experimentar; siempre con la defensa de la gastronomía nacional como norte.


Desde muy chico Juan Pablo sabía que quería ser cocinero. Pese a que su padre era arquitecto y que alguno de sus regalos eran la regla T o una escuadra, “el Negro”, como todos lo conocían, contó en 2007 para una entrevista al diario El País, que “hacía los deberes en la cocina” porque le encantaba. Hizo sexto de arquitectura pero en el año 1993 se decidió: quería ser cocinero y con formación. En ese momento la gastronomía no tenía muchos lugares donde formarse y decidió irse a estudiar a Francia. Cuando estaba casi con un pie en el avión, Sergio Puglia abrió el Instituto Técnico Hotelero Gastronómico del Uruguay (ITHU) y “El Negro” eligió su país, como siempre lo hizo.

En el Instituto era un alumno destacado, por sus notas pero también por su personalidad. Es que Juan Pablo era de esas personas que no pasaba desapercibido en ningún lugar. Muy inquieto, curioso y con un carisma que enganchaba.

Sergio Puglia comentó a Placer que lo recuerda como “un alumno brillante, de los mejores de su generación, que también se hizo notar por su personalidad, con avidez de conocimiento y pasión por aprender.

El chef y propietario de Zensei, Sebastián Olivera, compartió la carrera con Juan Pablo, aunque pertenecía a una generación mayor. “Desde joven se veía el talento que tenía y que era un tipo muy emprendedor”, contó Olivera a Placer, quien también recordó que no sólo se destacaba por su talento y personalidad: “era un sex symbol entre las mujeres, había varios comentarios”.

Siempre mostró una inquietud natural y la avidez por aprender que señala Puglia; no en vano, al mismo tiempo que cursaba el ITHU, Juan Pablo asistía también a la Primera Escuela de Gastronomía del Uruguay. Fueron algunos de los profesores de ambas escuelas los que lo insertaron en el mercado laboral de la cocina; aunque antes de terminar los cursos, tuvo su primera experiencia como Stagiaire (pasante) en “La Trainera”, en Punta del Este, con el chef Iñaki Egaña quien no había sido su profesor. Pero ya en 1994 era el encargado de Entradas y Postres en el restaurante “Lo de Carlota”, con su chef y maestro Eduardo Iturralde, y trabajó en “Sea Port”, también en Punta del Este, con Charlie Betbeder, otro de sus preceptores.

Pero si tuviéramos que señalar quién fue el mentor de “El Negro”, aquel cocinero que contagió su estilo, ese fue Francis Mallman. El chef argentino dejó un sello indeleble en Juan Pablo, para que luego él pudiera desarrollar su propia expresión. Recomendado por Puglia, “El Negro” realizó una pasantía en el restaurante de Mallman en Punta del Este, “Los Negros”. Allí mamó de cerca la cocina de autor, donde se trabaja con los ingredientes de la cocina local en su estado natural y se experimenta con diversas técnicas de cocción para crear los platos.

El Negro es uno de los pocos uruguayos que trabajó con Francis Mallman y se notaba mucho la influencia”, comentó el chef Olivera.

Mallman comentó a Placer que “la impronta de Los Negros siempre estuvo en el pensamiento de la cocina de J.Pablo; nuestra influencia se manifiestó en la búsqueda de la excelencia sumada a la simpleza. La cocina es del llano, es un oficio de amores y él fue un abanderado de ese honor de fuegos, del picor y del silencio. Siempre supo reconocer en el plato esas notas lúcidas que hacen del sabor y el comer un templo de sencillez”.

De ahí en adelante, “El Negro” siguió desarrollándose como cocinero y consciente o inconscientemente, iba formando su estilo; pero si de algo estaba seguro era que debía ser diferente, innovar y ser emprendedor. A partir de 1997 comenzó con sus propios emprendimientos: “Ojos Negros” (1997-1999), “Soho” (1999-2000), los dos en Montevideo, “La Oriental” (2000-2001) en Manantiales, y El Tranvía (2001-2002) quizás el lugar que, hasta ese momento, expresaba de mejor manera la huella de Mallman; también en Montevideo y junto al chef Agustin Katzenstein. “El Tranvía” era una casa antigua escondida sobre la calle Pedro Viera en Pocitos. Se llegaba luego de pasar por un garage que oficiaba de corredor. En ese lugar “el Negro” plasmó algo de la filosofía de trabajo que iba creando, y de su propia filosofía de vida. En un ambiente muy informal, cocinaba con la cara pintada cual si fuera un “Comanche” sin gorro y con una “colita de pelo en una cocina antigua a leña. El comedor era un patio en el que resaltaba una Palta en el medio, y una pequeña huerta de hierbas aromáticas con las que preparaba tés muy exóticos. A Puglia lo reconforta saber que “el Negro” entendió su mensaje de defender la cocina uruguaya: “Juan Pablo fue el único de mis alumnos que entendió el mensaje de sembrar la cocina propia, el de la investigación, de buscar en las raíces la materia prima y modificarla con diferentes técnicas”.

Francisco Kantor, gerente general de Almena, distribuidora de diferentes marcas de bebidas alcohólicas, cosechó una amistad con “El Negro”, a partir de una visita a “El Tranvía”. “Fui a comer dos veces con mi mujer y nos enamoramos del lugar, un lugar muy folklórico, con productos que nunca antes había visto. Nunca más voy a tomar los tés que tomé ahí, los hacía con sus yuyos que los maceraba en mieles; eran unas delicias increíbles”, expresó Kantor a Placer.

Para Juan Colino, periodista y director de la publicación “Nuevo Restauranter”, una cena en “El Tranvía” también significó la mejor carta de presentación. “Descubrí el lugar de casualidad pero de pique me pareció muy emprendedor y original en la propuesta. No sólo con mucha onda sino que cocinaban muy bien, por eso los invitaba a los dos (J. Pablo y Agustin) para que promocionaran el lugar en mi programa de radio: El Sabor de los Uruguayos”.

Junto a Katzenstein, “el Negro” demostraba que quería ser diferente, que quería dejar una marca en sus clientes, como lo hacía en cada persona que conocía. Según Colino, “en ese momento ellos eran demasiado adelantados para lo que había y si te adelantás muy rápido, la gente no te entiende”. Katzenstein fue primero socio del “Negro” y luego se hicieron amigos porque entendían de manera similar a la gastronomía. “Nosotros estábamos medio piruchos, un día se nos ocurrió llevar la cocina debajo de la Palta, al lado del barrillero y quedaba ahí, a la entrada del lugar y a la vista de todos los clientes, nos pintábamos la cara o nos poníamos antifaces; siempre buscábamos probar cosas nuevas”, contó Katzenstein a Placer quien coincide con Colino cuando señala que a pesar de que la gente “respondió muy bien, a veces ser diferente juega en poco en contra”.

Ya el ambiente gastronómico conocía a Capdepon. El negro simpático y entrador, de pelos largos, a veces con rastas, que experimentaba y cocinaba con los ingredientes nacionales que tenía a mano. Sin embargo, el gran público no había tenido chances de dejarse conquistar por “El Negro”. En 2004, Juan Pablo demostró que las capacidades de presentación y carisma que tenía, las podía desarrollar ante el más ignoto cliente que recibiera, y hasta frente a autoridades relevantes del país. Cuando en agosto reabrió el Teatro Solís luego de 6 años, la Intendencia Municipal de Montevideo hizo un concurso para presentar el vino de la reinauguración. Una de las marcas de Almena ganó ese concurso y realizo un almuerzo en Establecimiento Juanicó para presentar justamente el vino. “Me jugaba una parada muy importante y me pregunté: con qué puedo sorprender a todas las autoridades, y lo mejor que pude haber hecho fue llamar al “Negro. Cayó con su camionetita tarde porque se le había roto y yo estaba desesperado. Nos hizo una obra maestra en la que Arana quedó impactado y todos lo miraban por su aspecto y personalidad; estaba la arquitecta que reconstruyó el Teatro, el director y el gerente general del Solis”, comentó Kantor a Placer. Juan Pablo salió al comedor para entregar y describir los platos y el último se lo sirvió al entonces intendente Arana. Kantor recuerda que en ese almuerzo, “el show fue “El Negro”, ahí le vi unos dotes espectaculares de presentación”. El ex ministro de Vivienda Mariano Arana comentó a Placer, que recuerda al Negro por su “notable simpatía y frescura a la hora de presentar su trabajo


El Negro de la tele


Más allá de algunas apariciones esporádicas en micros cortos de televisión (de Royal y Knorr), y en los programas “El Club de la buena vida” y “Puglia invita” de Sergio Puglia, Juan Pablo no era todavía una figura pública. No obstante su estilo descontracturado y directo lo convertían en alguien carismático que podía llegarle a cualquier persona, al público masivo.

Pablo Arriola es director de OZ, productora de los dos programas propios de Capdepon: “Las cacerolas del Negro” y “Rutas y Sabores”, aunque esa relación laboral es consecuencia de una amistad. Arriola contó a Placer que existe un grupo de amigos “donde Juan Pablo era siempre el centro, y una persona que por algún lado lo ibas a recordar, ya sea por un chiste o por alguna historia que contara”.

Luego de sus participaciones en canal 5 con “Puglia invita”, llegó la participación en el programa “Mochileros” de canal 10, donde Juan Pablo tenía un pequeño espacio de cocina.

No es casual entonces que Puglia lo haya convocado para cocinar en sus programas, ni que en las charlas informales entre amigos con Arriola, donde Juan Pablo siempre les cocinaba algo, surgiera la posibilidad de crear un producto con “el Negro” como protagonista. Pese a que tenía una filosofía lejana a la exposición mediática, evidentemente, su personalidad era funcional a la televisión.

Juan Pablo, además de ser un excelente alumno, tenía una capacidad de comunicación impresionante. Él tenía un encanto muy particular y además hablaba con propiedad. Tenía códigos que le llegaban a la gente”, recordó Puglia.

El primer programa propio surgió en 2005: “Las Cacerolas del Negro”, un producto que buscaba mostrar la cocina uruguaya con ingredientes tradicionales y otros autóctonos pero poco utilizados. El objetivo era convertir a un chef carismático en un conductor de televisión. “Yo creía en él. Yo confiaba en que eso mismo que nos transmitía a nosotros, sus amigos, y a los clientes en sus restaurantes, podía dárselo de la misma manera al público”, explicó Arriola a Placer. El programa tuvo dos ciclos y un total de 36 emisiones donde “El Negro” se presentó ante los televidentes tal cual era en su cocina: de rastas, sin gorro y con la sencillez de siempre armaba un relato para describir su plato.

A pesar de su lenguaje coloquial, según Arriola Juan Pablo “llegaba tanto a jóvenes como a personas mayores. A mí me encantaba mostrarle a la gente cómo se movía el Negro en la cocina, cómo contaba todo lo que hacía; parecía que tenía años haciéndolo”. Según Kantor, “el Negro democratizó la audiencia de la cocina por su manera de ser desestructurada y además porque cocinaba fácil

Casi sin proponérselo, Juan Pablo había encontrado una veta de comunicador gestada naturalmente por su propia forma de ser.

En 2006 y cuando muchos lo conocían por “el negro de las cacerolas” arrancó su segundo programa: Rutas y Sabores. Un programa que expresaba mejor aún la personalidad del “Negro”. La de buscador inquieto, apasionado por conocer al productor que hacía una salsa o dulce. Con ese mismo estilo informal, esta vez Capdepon condujo un producto turístico-gastronómico que mostró a los televidentes los sabores, impresiones, costumbres y cultura de cada pueblo o ciudad que visitaba en nuestro país. Ese primer ciclo tuvo éxito (según datos de OZ: 50 mil espectadores por programa), la productora decidió ir por nuevos destinos internacionales, y realizaron 6 programas desde Panamá y Costa Rica; siempre fiel a la idea de conocer un pueblo o una ciudad a través de su cocina. Arriola contó a Placer, que Rutas y Sabores “era un programa entre tres amigos (Arriola, Capdepon y Diego Martino-productor periodístico) que viajaban por el mundo. A los tres nos gustaba la cocina, el vino, probar cosas nuevas; fue la unión de tres amigos en un programa de televisión”.


Su lugar en el mundo


En el año 2004, Juan Pablo abrió Carumbé (tortuga en guaraní), un restaurante en Playa Verde, junto a su esposa y compañera de locuras, Carolina Ratti. Ya en 2002 “el Negro” se había enamorado de ese balneario y decidió abrir otro restaurante con el estilo de siempre: “La Paneta”, y con Carumbé culminó su “obra”. Una chacra, donde también vivía, y que él mismo definía como taller gastronómico. En la misma nota de El País, Juan Pablo definió a Carumbé como “una chacra con un pequeño jardín donde planto mis hierbas y algunos verdes que me resulta difícil encontrar en el mercado”.

Carumbé era “el Negro”. Un proyecto de vida que expresaba su filosofía personal y profesional: lo informal, desestructurado, la tranquilidad del campo, la cocina de autor con ingredientes propios, la experimentación y la inventiva, y la onda hippie pero con glamour (solían visitarlo políticos y personalidades del jet set y una comida rondaba los 1000 pesos por persona). El restaurante no tenía más de cinco mesas, funcionaba sólo con reservas y el menú cambiaba casi todos los días, según lo que podía cosechar en su quinta o los ingredientes que conseguía. Esas eran sus reglas y los clientes las aceptaban. “Juan Pablo logró a muy corta edad lo que muchos chefs desean: tener un lugar exclusivo donde la gente come lo que vos le decís que tiene que comer”, destacó Colino. A su vez, los clientes podían verlo trabajar porque tenía cocina a la vista. Arriola recuerda que en alguno de los viajes por el programa, varios cocineros de cadenas internacionales, que cocinaban para 200 personas, no entendían como “el Negro” cocinaba para cinco mesas y en el medio del campo. Esa era su forma, diferente, y así tenía que ser.

Francisco Kantor visitaba Carumbé junto a otras parejas amigas de Juan Pablo y Carolina y reconoce que “el Negro” “daba da comer con amor, te deleitaba y hacía mas que satisfacer la necesidad básica de comer: te llenaba un montón de sentidos; era caro pero desde el punto de vista del valor absoluto, porque lo que pagabas, lo vivías”, expresó Kantor.

Puglia entiende que Carumbé es el mejor reflejo del Negro “porque todo restaurante responde a su cocinero. Él quería marcar una diferencia con su personalidad bohemia, de loco lindo que se deja llevar y lo hizo, fue un gran artista”, dijo el más antiguo defensor de la cocina uruguaya.

El Negro era un verdadero caleidoscopio. Un buscador y viajero empedernido pero que a su vez eligió vivir en la tranquilidad del campo rodeado de sus perros, alejado del ritmo vertiginoso de Montevideo donde se crió toda su vida. Fue quizás por esa propia versatilidad que logró ser un “diferente”. Además pudo trasladar su filosofía de vida a la cocina, y que la aceptaran sus clientes, su público y sus amigos; alguien que sorprendía permanentemente a propios y extraños

Las personas son irrepetibles pero fue un cocinero que dejó un camino abierto para seguir explorando la cocina uruguaya. Por lo pronto, Carolina, su esposa, decidió reabrir Carumbé a partir del mes de febrero.

Cada vez que nos sentemos frente a un buen plato, o simplemente disfrutemos de la vida como él siempre quiso y pudo hacer, podremos levantar una copa de vino y recordarlo. Salud Negro!


Esta nota fue publicada en la Revista Placer, en abril de 2008.

viernes, 16 de mayo de 2008

Perfil de Pablo Ferré, crítico de cine.


Cuando lo escucho hablar, la mayoría de veces, Pablo Ferré resulta un sarcástico desmedido. Con un discurso muy crítico en el sentido más literal de la palabra, ese flaco escuálido y de lentes, que camina siempre cabizbajo, es cinéfilo y se considera un intelectual de pies a cabeza.
Genera risas espontáneas por el uso y abuso de ironías y metáforas, y además, muestra una visión casi apocalíptica de la crítica de cine en Ur
uguay y a veces hasta del propio cine uruguayo. Pero si se comprende la relación que Ferré tiene con el cine, puede captarse hacia dónde va su discurso. No es difícil desnudar la pasión que siente por las películas. Su expresión y manera de hablar sobre cine es demasiado elocuente. Desde una butaca o un sillón, Ferré siente la necesidad de recorrer la película y establecer una comunicación con ella: “para poder ver una película tengo que atravesarla con un sacacorcho” dice Ferré con una de sus metáforas, convencido de que es exactamente eso lo que hace cuando mira una película. Ese convencimiento es el mayor sostén de su discurso. Porque él entiende a la crítica y al cine como un lugar donde vivir, por encima de su oficio de crítico o “periodista cultural”. Es un discurso tan intelectual y ordenado que quien lo escucha entra en su “juego”. Nos convence de que su necesidad vital es comunicarse con las películas y no ser un crítico. Por eso su sarcasmo no es soberbia ni pedantería. Todo lo contrario, es honestidad intelectual para satisfacer esa necesidad.
El discurso de Ferré genera constantemente razonamientos lógicos. No es incorrecto pensar que cada vez que escribe, se plantea una obligación con la película antes que con el lector. Pensarlo tampoco es ir contra el manual de las normas éticas del periodismo donde dice que el periodista siempre se debe al público en primer lugar. Al contrario. No sería ético que el crítico escriba para los consumidores. De qué sirve comentar o recomendar una película si no estuve adentro de ella para entenderla. Es por eso que a Ferré le importa la comunicación: para entender. Al mismo tiempo, Ferré expresa una negación a aceptar el target. Dice sentirse ecuánime a la hora de escribir aunque corra el riesgo de perder lectores. Eso no es sino una reivindicación de su honestidad intelectual. Igualmente, ninguna de sus afirmaciones serían tan firmes y contundentes si no fuera consecuente con lo que escribe. No es casual que para Ferré una película informe más y permita entender mejor al mundo que la televisión. Porque el cine es su lugar donde vivir la realidad y entenderla. En una columna que abrió las páginas de Cultura del Semanario “Brecha”, el 20 de enero de 2006, Ferré habla sobre el espectáculo montado por Berlusconi en la televisión italiana; lo llama la “operación Berlusconi”. Un mundo de imágenes que legitima el aparato político y entiende a la sociedad como “una gigantesca cartera de clientes”. En ese texto explica y argumenta que ese fenómeno ya había sido presagiado por el cine. Con algunos ejemplos (Fellini, Belocchio) sostiene su premisa: el cine (ficción) refleja la realidad (real) Cada palabra y cada texto de Pablo Ferré dejan algo. Más importante que el juicio de valor que podamos hacer de su discurso, su aporte personal, la asociación de ideas, su honestidad y el contexto político en todas sus creaciones lo convierten en crítico. Algo que no parece tan fácil.

Este texto lo escribí el 15 de febrero de 2006 para un Taller de Periodismo Cultural en la Universidad ORT, del docente Álvaro Buela.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Sentidas disculpas



Mis más sinceras disculpas por abandonar este blog el cual fue un ambicioso proyecto (por beneficios espirituales que me generaba sólo a mi, claro está), que naufragó varios meses sin actualizaciones. Pero me niego a abandonarlo. Por ahora, mi replanteamiento del blog incluye seguir colgando textos antiguos de mi autoría u otros que arbitrariamente yo seleccione. Eso significa que no todos los post tendrán el mismo estilo que siempre ha tenido el blog; ese chascarrillo constante que dejaba a familias enteras muertas de risa ya no será constante, sino esporádico, dependiendo de mis ganas.

Más disculpas. Los quiero a todos, sí, aunque les parezca mentira... a ustedes cuatro los quiero y banco a muerte. Y como dice León, "Por favor, perdón y gracias"

martes, 16 de octubre de 2007

Los colorados metieron la plancha

De a poquito se está empezando a sentir ese olor a lucha electoral. Ese olor a cartelería callejera por doquier que no limpian nunca más (tengo un cartel de Vaillant por el Partido Colorado en la esquina de mi casa y no es joda), ese olor a políticos cantando con cara de "miren lo que tengo que hacer para conseguir votos", ese olor a omnibuses repletos de gente tan paga como desconcertada pero revoleando banderas de quién sabe qué Partido. Y el olor vino desde el Partido Colorado, con la aparición del Movimiento Plancha en el escenario político (en todos los demás escenarios ya estaba presente). Los Planchas se van a incorporar, con la lista 666, al Foro Batillista y su líder, José "El Peluca" Valdéz, ya hizo su carta de presentación: dijo que quería volver a los "viejos valores", no robando en el barrio y evitando la violencia hacia las personas ancianas. Parece que no están en desacuerdo con robar fuera del barrio propio, a cualquiera que camine sin bastón. Si bien los colorados están haciendo lo imposible por no repetir lo que fue la peor votación de su historia, tuvieron que agarrar a "El Peluca" y decirle: "A ver, peluquita querido, tratá de aclarar un poco esto que dijiste porque todo bien con sumar gente y votos pero si decis que no vas a robar en tu barrio ni a los viejos estamos perdidos; por más que muchos de esos viejos seguramente sean colorados."
"El Peluca" salió a rectificarse y dijo que no sabía expresarse bien. Que lo habia hecho de bruto.
Bien, aceptamos su rectificación. Eso sí que es nuevo en la política. Muchos políticos conseguirían votos (en cualquier Partido) si salieran a rectificarse de algún error.
Por más surrealista que suene esta situación en la política uruguaya, creo que es normal, y hasta lógico que suceda. El Partido Colorado está muy lejos de pelear una elección, y el poco electorado que tiene se está muriendo por una simple cuestión natural: son viejos. De manera que lo que hoy son planchas, pudieran haber sido neo-nazis, ex jugadores de paddel, tupamaros resentidos con Mujica, o lo que sea. Todo sirve para los colorados. Igualmente, mostrarse ahora como abiertos, es una muestra de desesperación de lo más explícita. Porque tienen una historia atrás que no los pinta como los más tolerantes.

jueves, 11 de octubre de 2007

Para los que no lo leyeron

Hoy estoy raro y no entiendo por qué
Por Leonardo Haberkorn
Publicado en planB - 07.09.07

No entiendo. Antes, los programas que producía cada canal de televisión eran su máximo orgullo. Ahora, Canal 12 levanta la emisión de su principal programa periodístico, Código País, porque hay un repechaje en el programa argentino Bailando por un sueño. Y canal 4 cambia el día o la hora de emisión de su mejor programa, Los Informantes, según lo que ocurra en el también argentino Gran Hermano. Por más que lo pienso, no lo entiendo. Si los canales sienten tan poco aprecio por sus propios programas, ¿para qué los hacen? Es curioso, además: después hay gente que se ofende cuando los argentinos nos tratan como una provincia. ¿Pero acaso no es ese el mensaje que transmite la forma de actuar de nuestros medios de comunicación más masivos? La televisión brasileña une a Brasil de punta a punta: les dice al gaúcho que toma mate amargo muriéndose de frío en Bagé y al negro que cree en los orixás y cocina con aceite de palma que los dos son parte de un mismo país. La televisión uruguaya nos dice: "Somos una provincia de Buenos Aires". Canal 10, en cambio, es el "canal uruguayo". Canal 10 llora las recientes muertes de Barret Puig y Ángel María Luna, dos periodistas uruguayos de meritoria trayectoria que trabajaron durante años en su pantalla. Acto seguido, su nuevo periodista estrella, Ignacio Alvarez, muestra en su programa Pan y circo un video de una modelo argentina clase C mientras se introduce un pene de proporciones en la boca, en primer plano, algo pixelado. La consigna ya no es "periodismo puro y duro". Ahora es, simplemente, "puro y duro". Quedo desconcertado. ¿Cuándo fue que el periodismo se casó con la pornografía? ¿Esa es la semilla que sembraron Barret Puig y Ángel María Luna? No sé cuándo, pero es evidente que en algún momento me perdí algo. Algo grande. Hay demasiadas cosas que no entiendo. ¿Cuándo fue que comenzó a estar bien que los periodistas hagan publicidad? Hace 20 años, Carlos Giacosa fue estigmatizado por sus avisos de Galaxy, pero ahora todo cambió. ¿Está seguro Aldo Silva que las AFAP cuidarán de nuestro dinero y alguna vez cobraremos las fortunas que nos retienen? ¿O el dinero de nuestros aportes será dilapidado y desaparecido, como el que nuestros padres y abuelos aportaron al BPS? Yo no podría asegurarlo. Las agencias de publicidad usan periodistas porque se supone que dicen la verdad, por obligación profesional. Como la publicidad miente (no es cierto que nueve de cada 10 estrellas usen el mismo jabón) y el público se da cuenta, a los publicitarios les sirve usar periodistas para confundir: si el mensaje es publicitario no tiene por qué ser cierto, pero si lo dice Aldo Silva, ¿no será verdad? Son muchos los periodistas que, de golpe, se han puesto a hacer avisos. ¿Qué pasará cuando el público pase a asociar al periodismo con la mentira publicitaria? Es curioso que una cronista tan incisiva como Fernanda Cabrera no se lo haya preguntado. Marcelo Jelen escribió sobre este tema en la diaria. Es una rara excepción, porque los periodistas ya no discuten sobre asuntos tan aburridos. Antes, en las redacciones se hablaba de política, periodismo y fútbol; de libros y música. Ahora se habla de lo que pasó en "la casa". ¿Qué casa? Trato de participar en las conversaciones pero no puedo. ¿De qué casa me hablan? A veces dudo si podré seguir ejerciendo el periodismo por mucho tiempo. Tengo pesadillas: sueño que me dedico a la pornografía. Me hago famoso diciendo "ja-pi" en la tele. Hago publicidad de Cutcsa, la nueva empresa modelo del periodismo uruguayo. Me despierto sobresaltado: mis compañeros me dicen que hay novedades en "la casa". ¿¡Qué casa!? Por fin comprendo de qué casa me hablan, leyendo las páginas de "cultura" y "espectáculos" de los diarios uruguayos, planB incluido: todos los días incluyen noticias sobre lo que ocurre en "la casa" de Gran Hermano y Bailando por un sueño. Otra vez no entiendo. Que haya programas de entretenimiento está bien, claro. Pero, ¿cuándo fue que cualquier nimiedad que ocurre dentro de un programa televisivo de entretenimiento se transformó en noticia? Con el criterio de los actuales editores de "cultura" y "espectáculos", hace 20 años se habrían publicado las siguientes primicias: "Olmedo suspende grabación de No toca botón porque amaneció con diarrea", "Gasalla discute con Naboletti porque nunca paga los bizcochos" o "Mucama despedida por Doña Florinda asegura que sus pechos son de silicona". Sigo sin entender. Aun exceptuando que cualquier flatulencia expelida dentro de las paredes de "la casa" o cualquier comentario libretado en Bailando por un sueño pueda pasar como noticia, ¿es necesario publicar algo sobre estos programas todos los días? ¿Es que ya se reseñaron todos los libros y discos? ¿No hay otros estrenos en el cine y el teatro? ¿Ya no hay exposiciones, conferencias, charlas, museos, programas de radio, revistas, blogs, páginas de internet sobre los cuales informar y comentar? Por supuesto: existe todo eso y mucho más. Pero los medios presentan una visión cada vez más angosta del mundo en el que vivimos. Se reproducen a sí mismos. Recalientan una y otra vez el mismo guiso ya recalentado, que no tiene gusto a nada. Si la insípida Paris Hilton eructa en público, usted lo tendrá en la tele, la radio, internet y en la página de "cultura" y "espectáculos" de su diario preferido. Y luego el comentario del eructo, la crítica, la autocrítica, el desmentido de la autocrítica y el desmentido del desmentido. Por último, el llanto. El llanto de Paris Hilton. El llanto de Abigail. El llanto de Wanda Nara. El llanto de Adela Dubra. Hoy todos lloran en televisión. Ni esa originalidad le ha quedado a Jorge Batlle. Me exprimo la cabeza y todavía me cuesta entender. Canal 10 le acaba de ofrecer un puesto en su programa Pan y circo a Abigail, el simpático travesti que concursó en Bailando por un sueño. ¿Ahora todos somos periodistas? Abigail dijo que no. Aceptó una propuestas más artística y no hará periodismo. Abigail debería darles un curso a los directivos de Canal 10. Sabe cantar y bailar, y su sentido común funciona. Pero ella dijo que no y muchos otros dijeron que sí. Las pantallas, el éter y las páginas están llenos de no periodistas que ejercen el periodismo. Es el nuevo periodismo sin periodistas. Es genial. Es divertido. Es barato. Sólo la calidad cayó un poco. ¡Cuidado! Hay un misil en Gualeguaychú listo para ser disparado contra Botnia. Ah, es una pieza de museo. Bueno, son detalles, son cositas, no hay que dramatizar. ¿Al final Uruguay se fue del Mercosur? Prendo la tele. La uruguaya Claudia Fernández, otra estrella de la televisión nacional, dice que su novio la está esperando con un frasco de gel en la mano, porque a él le gusta entrar por la puerta trasera. Pienso un poco y entiendo. Por fin entiendo.

Gracias a quién sabe qué, todavía quedan periodistas que tienen la
lucidez suficiente para analizar y opinar sobre cosas tan cotidianas (y
quizás por eso, a veces imperceptibles) como la calidad de nuestros
canales de televisión, con el rigor que corresponde. Quizás, esta columna
de Haberkorn haya sido leída por más lectores que de
costumbre. En esa columna aparecen Gran Hermano, Tinelli, Wanda Nara,
Claudia Fernández, Ignacio Álvarez y otros personajes de la televisión.
Todos protagonistas del medio de comunicación más masivo y que por
ende, interesa a mas personas.
Luego de leer este tipo de análisis uno siente alivio; nos damos
cuenta de que el periodismo existe y permite que no seamos tan sumisos
y tolerantes ante la cotidianeidad.
Nos damos cuenta de que el periodismo existe cuando el columnista, en
su análisis, necesita caer sobre la prensa y el propio medio en el que
está publicando, y lo hace. Es evidente que no es un acto rebelde o
reaccionario, aunque algunos puedan pensarlo; hay fundamento y no es la
primera vez que Haberkorn lo hace.
Lo malo es que estas prácticas sean una excepción y no una norma en el periodismo uruguayo.

Para quienes gustaron del texto (el de haberkorn, naturalmente), pueden encontrar más de los mismos todos los viernes en PlanB, a la accesible cifra de 15 pey. Otra opción es contratar adsl y ver todas sus columnas de PlanB en www.leonardohaberkorn.blogspot.com. NO ES UNA OPCIÓN VIABLE LEERLOS EN UN CIBER; ENTRE LOS DISPAROS DE LOS JUEGOS EN RED Y LAS PAREJAS COPULANDO CON ROPA EN LOS ALREDEDORES, LA CONCENTRACIÓN ES CASI NULA.

martes, 25 de septiembre de 2007

Palito a Tabaré pa´conseguir teléfonos

Qué discusión eterna la del aborto sí, aborto no. Un tema que no sería discusión, y mucho menos eterna, de no ser por la posición autoritaria del presidente Vázquez. Porque si bien hace 66 años que existe una ley que penaliza el aborto, cuando el 13 de abril de 2004 Uruguay vivió un día histórico porque el Proyecto de Ley llegó al Senado (nunca se había llegado tan lejos a nivel parlamentario con un proyecto de esas características) empezó un debate entre dos defensas: la defensa del presidente y algunos legisladores por una “vida ideal” y otra, que hasta ahora no alcanza, en nombre de la salud pública, los derechos de la mujer y la justicia social.

Además del interés político y el de las organizaciones sociales, se suma el de la sociedad. El 63% de los uruguayos está a favor de la aprobación de una ley que contenga educación sexual, acceso a métodos anticonceptivos y que permita a la mujer realizar un aborto en los primeros 3 meses de embarazo, según una encuesta de Equipos Mori de abril de 2004. Hoy el proyecto está archivado por la votación negativa de 17 senadores contra 13 que lo apoyaban.

El argumento de que Uruguay tiene un estado laico donde ninguna religión debe tener incidencia sobre las resoluciones del gobierno no se aplica a las declaraciones de Vázquez cuando anunció el veto porque dijo: “lo digo como médico más que como presidente de la República” y agregó que su oposición al aborto no se basa en un precepto religioso sino “humanista”. Pero trato de no caer en el facilismo de acusar al presidente de atacar la laicidad, argumentando por ejemplo, el traslado de la estatua del Papa Juan Pablo II junto a la cruz de bulevar Artigas. Se trata de ponernos el traje de Julio César Gard por un momento y ver números, estadísticas (en este caso un poco más relevantes para el futuro del país que los goles uruguayos en el exterior) Números de abortos y de muertes provocadas por esos abortos realizados en condiciones de riesgo.

Un estudio de la Universidad para la Paz concluye que de cada 10 concepciones, 4 se abortarían con lo que queda demostrada la ineficacia de la ley vigente porque las mujeres siguen abortando. Existen clínicas clandestinas, que todos conocemos y poco tienen de clandestinas, donde se practican abortos. En esas clínicas algunos técnicos cobran entre 500 y 800 dólares para interrumpir un embarazo y en un país con 800 mil pobres, es fácil asegurar que son pocas las mujeres que pueden pagarlo. Las que no pueden terminan abortando en malas condiciones sanitarias, ponen en riesgo su propia vida, y forman parte de una estadística que indica que las mujeres que viven en condiciones de pobreza mueren 2,64 veces más por abortos provocados en condiciones de riesgo, que aquellas que tienen mejores condiciones socio-económicas.

El tema del aborto dio y sigue dando para todo. Hace 1 año y medio aproximadamente, surgió el rumor de que Tabaré disolvería las cámaras de aprobarse la ley que despenalice el aborto. Tragicómico. Qué necesidad de revivir gratuitamente un miedo a otro golpe de estado. No es el caso de mi generación, que no vivió practicamente ese período, pero imagino a quienes sí lo sufrieron, que esa versión de prensa pudo haber causado algún temor; o simplemente vatir un poco la mierda que vivieron

Ojo, creo que es imperativo seguir investigando sobre las violaciones a los derechos humanos que todavía siguen impunes, sí, más afirme amistá; dar vuelta la página un carajo, pero de ahí a plantear que un presidente pueda disolver las cámaras porque se le canta, no me parece.

Al periodista que sacó el bolazo allá por febrero de 2006, sí a ti te pregunto ¿No será mejor preocuparnos por la falta de justicia social y derechos de las mujeres? Eso sí que es un disparate real. O también ¿por qué no hablamos de lo paradójico y contradictorio que es en algunos temas el presidente Tabaré Vázquez? Porque es paradójico. Un presidente que estableció como prioridad de este primer gobierno progresista, atender a las demandas de los más necesitados, no parece dar señales de un cambio progresista, cuando, utilizando el poder de su jerarquía, impone su posición personal desconociendo lo expresado por la mayoría de la opinión pública, y la posición de la casi totalidad Bancada de su Partido, y pretende conservar un sistema de salud desigual, donde los pobres mueren más por ser pobres. ¿O acaso el Ingreso Ciudadano del Plan de Emergencia alcanza para pagar los abortos de las madres que no pueden hacerlo?

Estoy convencido que después de devorar esta concatenación de información, repartida en ideas, ironías y reflexiones, el lector me creerá un gigantesco demagogo. Porque un demagogo puede ser alguien que aparenta sostener o reivindicar los intereses de la sociedad para conseguir su apoyo; en mi caso la aprobación de mis ideas. Por eso no es extraño ni incorrecto pensar que este texto que habla a favor de la justicia social y los derechos de las mujeres, es demagógico. Pero existe un matiz. Yo no estoy desnudando las injusticias sociales para crear conciencia en la gente y me alaben como un líder social o un periodista ejemplar. Es más, no soy periodista y es muy probable que este texto nunca se publique en ningún medio (verme o creerme un líder social me resulta completamente inverosímil) La conciencia sobre el problema de salud pública ya está formada en la opinión pública y yo soy uno más. Simplemente me tomo el tiempo de poner en este blog lo que ese 63% de uruguayos piensa.

Quiero creer que todos los que se oponen al Proyecto tienen una fuerte influencia religiosa, o “humanista” como la de Vázquez, y no son grandes hipócritas. Quiero creer que un médico que se opone fervientemente al Proyecto y lo dice a nivel público, no cobre por interrumpir un embarazo a nivel privado. Quiero creer que ninguno de los legisladores que votó en contra del Proyecto se olvide del voto cuando se trata de la novia del “nene”. Quiero creer que la hipocresía no es parte de la idiosincracia uruguaya pero... somos tan pocos y nos conocemos tanto.


(El principal cometido de esta opinión no es criticar a Vázquez, ni al gobierno. Ya tienen oposición de sobra y, si no la tuvieran, dudo mucho que este blog pueda ser opositor. Alejandro Dolina dice siempre que cuando los hombres actuamos, siempre tenemos la intención de "ganarnos minas". Mi opinión, además de criticar una situación real, no es otra cosa que un ejemplo del concepto de Dolina. De qué otra mejor manera puedo atraer mujeres si no es reclamando por sus derechos. Qué clase de hombre que soy... Bueno, espero mails para empezar a conocer chicas. Tambien me pueden encontrar en la sala del latinchat: "hipócritas que ocultan su machismo natural para ganarse mujeres")



lunes, 24 de septiembre de 2007

Espionaje y televisión rioplatense


Después de un largo proceso selectivo, contraté a un hacker para merodear las casillas de e-mails de algunos personajes interesantes. (En realidad no es un hacker pero dada mi ignorancia sobre el mundo cibernético, no puedo llamarlo de otra manera)

La primera casilla de correo a la que accedí fue la de Claudia Fernández, actriz ,vedette, modelo y rubia en Uruguay. Este mail data de octubre del año pasado, cuando Claudia todavía no brillaba como hoy en la televisión rioplatense

A continuación, un correo que envió Fernández a su tocayo Nelson Fernández, director de Subrayado de Canal 10.

(cabe aclarar que el texto del mail está en las mismas condiciones en las que se encontró)


Mirá Nelson, la cosa es así. Yo no soy universitaria, no terminé el liceo, ni tampoco empesé la escuela pero tengo otras capacidades diferentes. mi paso por el canal fue salado. dejé guellas en todos los programas que estube y que se yo pa mi que ya estoy para conducir el subrayado de última hora ese. Tengo salada experiencia y además vos no te olvides que en el canal me dejaron concretar mi idea de CAMBIO DE VIDA. Me acuerdo que dijieron “claudia dejate de joder con ese programa, es cualquier cosa. el día que consigas una mina, con capacidades iguales a las tuyas, que te acompañe en el programa, te dejamos ordeñar todas las bacas que quieras”.

No tengo nada contra la castillo pero a esa hora el informativo da pa otra cosa. No encara nada que diga “no dejen de soñar”, mira que si queres que te lea las noticias en pelotas no tengo problema o lo hacemos con tremendo escote, o las leo de espaldas pa que se vea el culo. No se, te tiro ideas. Manejate.

Sos flor de macho. Chau.


Como ya sabemos, hoy en día Rosario Castillo y su peluca siguen siendo la cara visible de Subrayado Ultima hora, y aunque Claudia Fernández no logró su cometido, se evidencia claramente la presión que ejerció sobre los directivos de canal 10 con ese correo. Canal 10 le dio un espacio y la oportunidad de competir los sábados de noche con TVR de canal 12. Su nuevo programa se llama FAN, y lo conduce junto a el “turco” naim, ex videomatch y ex cómico. Todo un desafío para Claudia y para nosotros, que tendremos que debatirnos entre mirar un programa que exprime la televisión argentina chatarra y algunas cosas más, y un programa uruguayo conducido por una uruguaya chatarra exprimida por la televisión argentina. La decisión es de ustedes.

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