El argumento "la marihuana es una bosta" es tan cegado como el de "Sí a la vida". Las drogas existen y los abortos también. Hay que ser muy ingenuo, ciego o hipócrita para pensar que van a dejar de existir o que alguien promueve que sigan existiendo. Los efectos colaterales de esas bostas son los que se tratan de evitar. Desigualdades y división social, muertes por la guerra sanguinaria del narcotráfico o un mercado de adictos funcional a ese narcotráfico. Por las cabezas de algunos de los que argumentan así podrían pasar estas ideas inconscientemente: "Yo le digo Sí a la vida y por suerte si mi nena quedaba embarazada antes de la Ley tenía los 600 dólares para la Clínica. Y me tomo un whisky cuando llego a mi casa. Y mañana también. Porque el alcohol no es una bosta. No destruye familias. Y la verdad no tengo idea cuántos de los presos que "viven" en uno de los infiernos de cárceles que tenemos son por delitos relacionados con las drogas".
Cuentos cortos, cartas anónimas, manuales, listados, frases célebres, tests, editoriales durísimas, y cientos de palabras.
jueves, 13 de junio de 2013
jueves, 30 de mayo de 2013
Garfield, mi padre y el 31 de mayo
¿Vas conmigo, enano?
Al Estadio. A lo de un cliente. A ver a Trouville. Al garage a guardar el auto. A comprar cigarros. A ver jugar al fútbol a mi hermano. A lo de Alfredito. A buscar la comida. Era una pregunta retórica porque no me daba tiempo a responder; yo solo lo seguía. Me gustaba ser la dupla de alguien que siempre vi cargado de responsabilidades. Me sentía como Robin. Además era mi padre.
Nunca le dije
Nunca le dije, pero siempre me emocioné cada vez que recordaba el primer gol que hice en Baby Fútbol. "Contra el caño", decía mientras parecía ver el replay. Él se acordaba porque estaba siempre afuera de la cancha, aquel día con el traje de oficinista porque fue entre semana.
Me compró decenas de pelotas de fútbol. Nunca le dije pero con el tiempo me dio lástima recordar cada vez que le pedía otra pelota porque me la había pisado un auto.
En la fiesta de graduación del liceo se enteró por una profesora que yo me hacía el gracioso en la clase. Se lo imaginaba pero nunca se lo dije.
Nunca nos dijimos muchas cosas. Y eso fue creciendo a medida que los dos cumplíamos años. Nos enterábamos por terceros del aprecio mutuo. Él festejaba mis chistes o comentarios en otros ambientes, y yo hablaba bien de él, pero casi nunca enfrente de él.
Infartos
A veces, ir a ver a Nacional, Uruguay o Trouville significaba sufrir, porque con el resultado del partido parecía que se le iba la vida. Teniendo en cuenta su deficiencia cardíaca, era una posibilidad real. También hubo peleas con algún otro hincha, que por suerte siempre fueron solo verbales. Todavía veo al hincha de Cerro que lo invitó a pelearse; era gordo, de brazos cortitos, y tenía una camiseta que le apretaba mucho la panza. "Estoy con mi hijo", se excusó. El gordo lo hubiera cagado a piñas. Y yo hubiera llorado.
Pintos
Me gustaba su firma. Cuando era chico veía los carnet del colegio y no podía entender cómo la hacía siempre igual. Crecí y un día tuve que inventarme una firma, entonces aproveché que tenemos el mismo apellido y le copié la forma de hacer algunas letras.
Imperativos
Hay dos cosas que nunca se le hubiera pasado por la cabeza que yo no haría: mirar fútbol y estudiar después de terminar el liceo. Entré a facultad. Estaba en la recta final cuando un día me dijo que quería que yo me recibiera antes de los 23. Me dí cuenta que estaba ansioso por sentir ese orgullo. Fue en 2005. Lo corrían de atrás.
Lo último que supo de mi carrera es que había ido a una entrevista en el diario El Observador, y desde la cama del hospital me aseguró que iban a contratarme. Se lo decía más a él que a mí, como para poder irse tranquilo sabiendo que su hijo más chico había conseguido un trabajo. "Me voy temprano pero por lo menos dejo todo encaminado", habrá pensado. No me tomaron pero él siempre pensó que así sería.
Te invito a mi fiesta
Hoy hace diez años que festejó 60. Todavía guardo la invitación. Vivíamos juntos pero no puedo acordarme por qué me invitó formalmente y si entregó otras tarjetas. En realidad fue un chiste y me arrepiento de no festejárselo porque es bueno. La tarjeta tiene a Garfield y cuando la abrís dice: "Habrá dulces y sorpresas, jugaremos un montón, y si vienen a la fiesta lo pasaremos mejor". Datos del lugar y la hora y firmó: "Papá". Me resulta inverosímil que tuviera presente a Garfield, y además el tipo te ofrecía "dulces y sorpresas" con 60 años.
Uruguay-Brasil
El 30 de marzo de 2005 Uruguay jugó con Brasil en el Estadio por Eliminatorias. Ese día me enteré que le quedaba "poco tiempo de vida", según su médico. Tenía razón. Por eso hoy serían y no son 70. Pero me queda cuerda para jugar un montón.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Un Cheto para mi País
Gabriel Molina, dirigente del PIT-CNT, dijo que Un techo para mi país no sirve porque son "chetos". Me sirve que algunos "progresistas" se muestren genuinos. Su discriminación hace tanto mal y nos divide de la misma manera que lo hace el clasisimo de la derecha más fascista. Pero por lo menos así, con las caritas descubiertas, sabemos dónde está la enfermedad. Ojalá nos curemos algún día.
lunes, 20 de mayo de 2013
La flauta prohibida
Nunca aprendí a tocar un instrumento musical. Uno de los baches más tristes que tengo porque es irreparable; cuando no tenés ninguna facilidad para hacer algo, al menos debés intentarlo desde temprano, pero para mí ya es muy tarde. Y como en la descendencia se depositan todas las frustraciones, tengo cosas que decirle a mi hijo varón que no existe (la biología también da chances de tener nenas pero no creo en la biología).
Montevideo, 2027
Hijo,
pedime plata, comprate un smartphone, entrá a mi blog y leete este post antes de darle "Me Gusta" a la Fanpage de Wachiturros. Antes andá a tirar la basura que hoy tu madre vino cansada del "curso".
Escuchá bien: de todos los instrumentos que tengas para elegir, te prohibo la flauta; dulce, traversa, de pan, la que sea.
La imagen de la flauta
Me preocupan ciertas imágenes asociadas a la flauta. Algún día los chistes fáciles con referencias sexuales no van a ser graciosos, pero mientras tanto, no des excusas para ser víctima de una. Para empezar es un objeto fálico que te tenés que llevar a la boca y soplarlo. ¿Viste nuestro pirulín? Bueno, para muchas personas una flauta es un pirulín. Ya bastante tenemos con ser bolsos y gallinas como para que en la escuela piensen que soplás pirulines. Y no me preguntes más: no sé de dónde salió la carpeta de Ricky Martín que viste en mis archivos. Debe haber sido broma de un amigo, es un cantante viejísimo que ya nadie conoce.
¿Flautista de fogón?
Te pregunto algo ¿Alguna vez viste un flautista de fogón? Esos que acaparan la atención de hombres y mujeres? Eh? Contestame, No, verdad...? El galán es el de la guitarra. Por ahí puede ir la elección. La guitarrita, hijo. En el caso de que te gusten las mujeres, no te imaginás la cantidad de minitas que se te acercan si tocás la guitarra. Yo nunca aprendí a tocar pero si te acercás a gente que sepa tocar, los rebotes del guitarrista pueden ser tuyos. Sin ir más lejos, tu mamá es de los mejores rebotes que me dio tu padrino Walter.
No da
Tengo más preguntas, pequeño. ¿Vos sabías que si estás mucho rato tocando la flauta tenés que limpiar cada tanto la babita que se cae? ¿Eh? ¿Sabías? Bueno, entonces escuchá a Papá que algo sabe de la vida. Es un asco. No da. Ya tener que llevar un pañuelo para limpiar la baba es asqueroso. Y vuelvo a la imagen del fogón. Fuego prendido, ronda de amigos en Playa Mansa de Atlántida, gases lacrimógenos que tiró la Policía para separar una pelea callejera (está la chica que te gusta) y en la mitad del tema estás revoleando unos hilos de baba. La verdad, hijo, prefiero que Peñarol gane la séptima Libertadores antes de verte así.
Flautistas famosos
Hay más preguntas. ¿Conocés a algun flautista famoso? Andá y poné en Google imágenes de "flautistas famosos"...ni una carita conocida! Nadies, nadies. Una manga de ignotos con pintas raras. Apenas se hizo famoso el de Hamelin por una leyenda. ¿Pero para qué lo usaban al tipo? Para llevarse las ratas. Fea la actitud, ¿no?
Cero aplauso
Hijo, ni en los bondis aplauden al flautista. El tipo sube con todo el respeto, se pone a tocar y cuando termina tiene a la todo el bondi sedado, tirando baba contra la ventana; bien dormiditos todos porque el sonido de la flauta da sueño. No es mala voluntad para aplaudir, pero es lo que pasa. Escuchá a Papi que algo sabe.
No quiero incidir en tu elección. Me gustaría que aprendas a tocar un instrumento. Lo único que te pido es que no elijas la flauta. O elegí la flauta si querés, pero tocame este tema. AUDIO
domingo, 28 de abril de 2013
Era un "bolso de mierda"
Veo
cómo juega Defensor (perdiendo o ganando) estas finales de la Liga
Uruguaya y pienso en algo. Es normal, cuando te hacen hincha de un
cuadro grande desde niño, que veas a los clubes chicos de forma
despectiva. Hasta los 10-12 años recuerdo que decía, por escucharlo
nomás: "Defensor es un cuadro de mierda". Como si la grandeza de mi
equipo anulara a cualquier otro. Recorro diez años para atrás y
veo a Defensor peleando en básquetbol y en fútbol contra equipos con
más plata, con más jugadores, con más poder, con más hinchas, y ellos
siempre se las arreglan para ganarles o para perder luchando. Fueron
campeones, vice campeones o definieron arriba (casi) siempre en los dos
deportes. También pienso en la mejor selección uruguaya que vi en mi
vida y en nombres que fueron columna vertebral de Tabárez: Mono Pereira,
Cáceres y Ruso Pérez. Todos criados en Defensor, a los que se puede
agregar Martín Silva. Defensor nunca fue un club de mierda. Pero
también, por suerte mis cumpleaños no fueron en vano y además de
descartar esa tontería hoy puedo ver que es un ejemplo de club, porque
demuestra que, por suerte, no siempre la plata es sinónimo de títulos,
mucho menos del éxito. Hay que ser muy miope para no destacar a
Defensor.
Vamo con este temita, ideal para un poguito prolijo como a todos nos gusta, especialmente en el final con los vientitos. Apriéta, ah! ah! apriéta.
martes, 4 de diciembre de 2012
Canciones infantiles: vigencia, discriminación y moralejas
¿Qué mensajes esconden algunas de las canciones infantiles clásicas? Un análisis serio sobre los conceptos que de niños nunca cuestionamos y hoy, con experiencia, madurez y rigor académico, podemos sacar a la luz.
"Arroz con leche"
Acá se presenta un masculino heterosexual, que al parecer está en busca de una señorita para casarse. Hasta ahí todo 10 puntos; buena parte de la humanidad busca emparentarse con una mujer para formar una pareja. Pero en los requisitos para encontrar esa pareja me surgieron algunos cuestionamientos:
"Arroz con leche me quiero casar, con una señorita de la Capital"
Siempre lo dije, la jodita de burlarse de la gente del Interior es una creación cultural que los capitalinos reproducimos de generación en generación desde niños. No me puedo hacer cargo.
La canción deja bien clarito: ¿te queres casar?, buscate una mina de la capital, acá en el Interior no sacás nada bueno y las que sirven están tomadas.
Pero luego viene lo mejor...¿qué tiene la capitalina que no tenga la del Interior...?
"Que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a pasear".
Terrible. Desde la última vez que escuché a Victoria Rodríguez que no veía una discriminación tan peyorativa. El tema corte y confección lo dejo de lado. Pero suponer que una mujer del Interior es tan inútil como para no saber abrir la puerta para ir a pasear, es de Plan Condor. Yo tengo madre y abuela del Interior. Siempre las jodí, pero de chiste fácil nomás, aunque les tengo un respeto moderado y no me tiembla la voz si aseguro que no tienen limitaciones para abrir puertas antes de ir a pasear.
"Vamos de paseo"
"Vamos de paseo, pi pi pi, en un auto feo, pi pi pi, pero no me importa, pi pi pi, porque llevo torta"
Salir a pasear es un tema recurrente y me parece bien. Los niños sin actividad se aburren y dispersan fácilmente. Destaco tres cositas:
1) Me parece que el padre, o quien maneje, se excede con la bocina, incluso si el paseo es en un fin de semana que hay menos gente en la calle. Siempre suponiendo que los "pi, pi, pi" son bocinazos.
2) Me imagino a una familia, paseando en un auto relativamente feo, como puede ser un Fiat Uno, o un Twingo violeta, muy contenta y todos agitando alegría con el Pi, Pi, Pi. Pero también imagino que alguien se clava con la torta en la falda, y pasa muchos nervios para evitar que los niños se tiren arriba. Cuando digo torta pienso en algo bien pomposo, dulce, decorada, y no en una de jamón y queso.
3) Cuando vas a un cumple y te toca llevar torta, lo entiendo. Pero no me resulta natural salir a pasear con una torta porque sí. En realidad me surgen preguntas: ¿la torta se va comiendo en el camino? ¿No se toca y se le muestra a otros autos por la ventana? ¿Torta es una metáfora? ¿Dulce o salada?
Acá se presenta un masculino heterosexual, que al parecer está en busca de una señorita para casarse. Hasta ahí todo 10 puntos; buena parte de la humanidad busca emparentarse con una mujer para formar una pareja. Pero en los requisitos para encontrar esa pareja me surgieron algunos cuestionamientos:
"Arroz con leche me quiero casar, con una señorita de la Capital"
Siempre lo dije, la jodita de burlarse de la gente del Interior es una creación cultural que los capitalinos reproducimos de generación en generación desde niños. No me puedo hacer cargo.
La canción deja bien clarito: ¿te queres casar?, buscate una mina de la capital, acá en el Interior no sacás nada bueno y las que sirven están tomadas.
Pero luego viene lo mejor...¿qué tiene la capitalina que no tenga la del Interior...?
"Que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a pasear".
Terrible. Desde la última vez que escuché a Victoria Rodríguez que no veía una discriminación tan peyorativa. El tema corte y confección lo dejo de lado. Pero suponer que una mujer del Interior es tan inútil como para no saber abrir la puerta para ir a pasear, es de Plan Condor. Yo tengo madre y abuela del Interior. Siempre las jodí, pero de chiste fácil nomás, aunque les tengo un respeto moderado y no me tiembla la voz si aseguro que no tienen limitaciones para abrir puertas antes de ir a pasear.
"Vamos de paseo"
"Vamos de paseo, pi pi pi, en un auto feo, pi pi pi, pero no me importa, pi pi pi, porque llevo torta"
Salir a pasear es un tema recurrente y me parece bien. Los niños sin actividad se aburren y dispersan fácilmente. Destaco tres cositas:
1) Me parece que el padre, o quien maneje, se excede con la bocina, incluso si el paseo es en un fin de semana que hay menos gente en la calle. Siempre suponiendo que los "pi, pi, pi" son bocinazos.
2) Me imagino a una familia, paseando en un auto relativamente feo, como puede ser un Fiat Uno, o un Twingo violeta, muy contenta y todos agitando alegría con el Pi, Pi, Pi. Pero también imagino que alguien se clava con la torta en la falda, y pasa muchos nervios para evitar que los niños se tiren arriba. Cuando digo torta pienso en algo bien pomposo, dulce, decorada, y no en una de jamón y queso.
3) Cuando vas a un cumple y te toca llevar torta, lo entiendo. Pero no me resulta natural salir a pasear con una torta porque sí. En realidad me surgen preguntas: ¿la torta se va comiendo en el camino? ¿No se toca y se le muestra a otros autos por la ventana? ¿Torta es una metáfora? ¿Dulce o salada?
"Un elefante se balanceaba..."
Mis padres usaban mucho la pregunta retórica para rezongar mis inquietudes: "Nacho, hasta que no lo rompas no lo vas a dejar quieto, no?
Una respuesta correcta sería: "Bueno, si escucho una canción de unos elefantitos traviesos que juegan al límite para ver si pueden romper la tela de una araña, hay buenas chances de reproducir esa conducta, papis". Hubiera sacrificado un millón de vasos de Coca Cola en mi niñez para que me surgiera esa respuesta.
"Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía fue a llamar a otro elefante..."
¿Por qué los gorditos siguen subiendo a la tela de la araña? Para romperla. Van a seguir subiendo hasta que la rompan. Moraleja: Bien yo y todos los que insistieron con algo hasta romperlo.
"Manuelita"
La historia es conocida: una tortuga que se enamoró pero se vio medio demacrada y se va pateando hasta París para que la arreglen un poco. Una de cal y una de arena porque en el viaje de vuelta se le arruina todo el look parisino pero cuando vuelve el tortugo es tan crá que la quiere igual. Como que le dice: "pa qué te fuiste, boluda, si yo tampoco soy George Clooney. ´Jate de cosas, hace 3 años te borraste y yo meta mandar mensajes indignos a Telechat".
La moraleja "aguante la belleza natural" me sirve mucho y además destaco 3 perlitas:
1) ¿Por qué si una mujer tiene necesidad de embellecerse debe ir hasta al hemisferio norte? ¿Será porque acá en el sur somos todos indios y seguro nadie sabe hacer un buen brushing progresivo? Paris es la cuna de la moda, correcto, pero aquí en Sudamérica (casi) todas las mujeres pueden agarrarse tranquilamente de la barra horizontal del ómnibus sin que aparezca una melena leonina desde la axila.
2) "Tantos años tardó en cruzar el mar, que allí se volvió a arrugar". Manuelita nunca hizo piscina en el club. Paga 1.10 que si te metés un rato largo adentro del agua, salís todo arrugadito. La primera señal son las yemas de los dedos.
3) "Manuelita una vez se enamoró, de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer? Vieja no me va a querer".
A vos Manuelita, que pasás por una crisis de autoestima te digo: bien podrías jugártela con un medio de transporte menos indigente que la brazada y más acorde a tu superficialidad.
Dejo un temita precioso de un músico norteamericano bien identificado con los niños. Dale click más o menos por esta zona.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
El aplauso
Aplaudir es un elogio explícito para aprobar algo o a alguien. Sin embargo, por diferentes razones, todos también dimos y damos aplausos gratuitos. Si ya no se aburrieron, recorramos algunos ejemplos de ambos:
"Y si él lo pide..."
Se da generalmente porque lo promueve alguien a quien sí le entregamos aplausos genuinos. Ejemplo: estamos en el concierto de un artista que nos gusta y en un momento el líder de la banda dice:
- "Bueno, vamos a invitar a un gran músico, amigo de la banda, fuerte el aplauso para El Pacha Talacasto...".
Hay un buen porcentaje de gente que no sabe quién es El Pacha, o sí sabe pero su obra no da para que le nazca un aplauso, pero igualmente aplaude. No se aplaude al invitado específicamente, sino al pedido de nuestro artista. Para reafirmar mi teoría me gustaría ponernos a prueba con cosas como:
- "Invitamos al escenario al Ricky, que violó a su hija durante 15 años y nunca fue juzgado, hace 10 años es ñoqui en la Intendencia de Montevideo, y le pidió una foto a Jaime Trobo. Démosle un fuerte aplauso, dale."
Aplauso del minuto de silencio
Qué temita. Muy actual. Y me tiene las bolas craqueladas. De un tiempo a esta parte, a los clubes uruguayos se les ha dado por institucionalizar el minuto de silencio. Eso genera que en cada partido haya uno. Realmente no tengo un criterio claro para definir a quién dedicárselo pero seguro que me gustaría que a la condición de muerto se le agregara otra para justamente motivar un reconocimiento con silencio y aplauso, así uno no lo tiene que respetar de mala gana. Porque ese reconocimiento está perdiendo el valor que debería tener.
Recuerdo que por distintas motivaciones me paré y aplaudí el minuto de silencio para Máspoli y al Oreja Rodríguez. Una leyenda de Maracaná y un pibe que jugaba en Nacional y se le terminó la vida a los 24 años por un accidente. ¿Qué motivación puedo encontrar para aplaudir a un "ex tesorero del club"?
Nota de color amarilla y negra: para el caso del Oreja, quiero recordar una ovación que dio la Ámsterdam, llena naturalmente de hinchas de Peñarol. Me resultó esperanzador. Eso no significa que no vaya a cada clásico con miedo a llevarme un plomito. De hecho siempre voy con 2 miedos: sufrir daños físicos y que Peñarol gane.
Aplauso al músico ambulante
Si bien los montevideanos generalmente gozamos de una generosa antipatía con una cara digna ganadora del concurso de Colas Reef, somos muy de reconocer y aplaudir a los talentos ambulantes ya sea musicales o teatrales.
En mi caso soy extremadamente tímido en ambientes desconocidos y me cuesta arrancar ese aplauso aunque lo sienta. Estoy seguro que no soy el único y que por más que tenga a Paul Mc Cartney diciendo en español "esssta can-ción es parra voss, Nachou", me costaría arrancar el aplauso. Eso sí, apenas escucho las primeras palmaditas me prendo como una garrapata a esa mini ovación.
Este aplauso puede ir acompañado de alguna monedita porque ni ellos se creen el mito de que el artista vive de los aplausos del público.
Aplauso por inercia social (bue, todos aplauden, aplaudo)
No hay nadie que se salve. Todos dimos aplausos gratis alguna vez por inercia social y para no quedar desubicados. Es el caso antagónico a quien arranca un aplauso y queda solo. Acá aplaudís para no quedar afuera, amargo, desubicado, antipático y cualquier otro sinónimo que seguramente nos pueda aportar Juan Carlos Scelza si comenta este post. Un saludito, Juanqui.
Top 3 de personas identificadas con el aplauso:
1) El colorado de Omar Gutiérrez: pura voluntad para el aplauso. Él ya tiene aseguradas varias tomas durante el programa pero así y todo no deja de aplaudir. (Capítulo aparte para su vitalidad y omnipresencia. Nunca se enferma el hijo de siete mil putas; si no lo ves en la tele, te lo cruzás en la calle).
2) Tabaré Vázquez: tiene una estética tan poco ortodoxa que merece estar en el ranking. El ex presidente aplaude con sus brazos totalmente extendidos hacia adelante y las manos casi muertas. Igual, este tipo no hace nada de casualidad; esos aplausos deben sumar a su popularidad tal como el veto al aborto, el Plan Ceibal y la lucha anti tabaco.
3) Mirka Vavrinec, conocida popularmente como "la esposa de Federer". Qué mujer constante para la presencia y el aplauso. Por parir, recien parida, con las dos botijas colgándole de los brazos, siempre está y aplaude. El marido es el mejor tenista de la historia pero ella le aplaude todito, hasta los puntos más berretas.
En vivo lo aplaudí una vez sola, cuando vino al Carrasco Lawn a jugar la Copa Petrobras en 2009, pero me guardo algunos por si lo veo de nuevo. Los que lo deseen pueden aplaudirlo si les gusta este enlace.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
El cine y su contexto - "Me tiré un caca-pedo, nos tenemos que ir", Sandy Lyle (Mi novia Polly)
Sandy Lyle es uno de los personajes más queribles del finado Philip Seymour Hoffman. En Mi novia Polly, Sandy es un actor frustrado aunque p...
-
(Acá va la primera parte de una investigación que escribí para un Taller de Periodismo dictado por la periodista Lucía Massa, en octubre de ...
-
Hoy estoy raro y no entiendo por qué Por Leonardo Haberkorn Publicado en planB - 07.09.07 No entiendo. Antes, los programas que producía ca...
-
El domingo 13 de enero, la cultura uruguaya perdió a uno de sus exponentes más jóvenes y talentosos. A los 33 años, el chef y comunicador, J...




