jueves, 16 de febrero de 2017

@teahorréunclick - Los enemigos del marketing periodístico


Sensacionalismo, marketing de contenidos y mala praxis periodística. La propuesta tuitera de la cuenta @teahorréunclick deja en evidencia cómo algunos medios periodísticos operan combinando estos 3 fenómenos. La consigna de esta nueva iniciativa en Twitter es informarse de forma veraz y sin necesidad de salir de nuestra Time Line, resumiendo o cuestionando en 140 caracteres, los titulares de las noticias. 

La cuenta abrió en enero de 2016, tiene 1091 seguidores y trabaja con 2 personas que monitorean los posteos en Twitter de los medios; en ocasiones apuestan a contradecirlos, dejando en evidencia contenidos que no son fieles al titular. @teahorreunclick atenta contra esa práctica de algunos medios, más fiel al marketing que al periodismo, que intenta atraer tráfico a sus sitios webs a través de títulos sensacionalistas o literalmente falsos: la modalidad clickbait. Los creadores de @teahorreunclick conocieron la versión estadounidense (@savedyouaclick) y decidieron adaptarlo a Uruguay. 

Cuentan que la motivación surgió por la cantidad de clickbait que utilizan los medios uruguayos y lo molesto que resulta. El fenómeno clickbait se traduce como "cebo de clics" y se refiere a los contenidos digitales producidos específicamente para conseguir publicidad en la web y refiere un parámetro del tiempo que destina el lector a visitar la página enlazada

A este fenómeno refiere un artículo publicado el jueves 14 de junio por el semanario Búsqueda, que señala el riesgo de esta práctica por "el descuido de la calidad profesional, de la exactitud y de la veracidad de las informaciones. ¿Por qué? Porque apuntan fundamentalmente a los títulos sensacionalistas que despiertan la curiosidad inmediata y a las réplicas en las "redes sociales". 



"Muchas veces uno termina perdiendo tiempo leyendo una noticia o una "noticia" que en realidad no es certera, interesante, valiosa o incluso ninguna de las anteriores. Solamente entrás porque te engañan o generan mucha curiosidad. La idea es que uno pueda decidir si le interesa esa noticia o no con información real", asegura uno de los responsables de la cuenta. 

Por el momento son solo dos personas que dedican pocas horas a la cobertura de noticias en Twitter, porque conjugan esa tarea con la actividad laboral. No filtran los temas aunque aseguran que en los temas deportivos y de farándula es más usual encontrar el clickbait. 


Hasta el momento, aseguran que las respuestas que recibieron han sido positivas. Una excepción desde los medios es la cuenta de El Espectador, que decidió bloquearlos inmediatamente después de haber citado un tweet de su portal. No obstante, afirman que no les afecta el trabajo porque les resulta sencillo acceder a los tweets de ese medio y tomar capturas de pantalla.

domingo, 22 de mayo de 2016

Ayer a Peñarol no le cobraron dos penales claros y hoy la AUF amaneció así


La indignación masiva de los últimos meses despertó a los violentos que hay "defendiendo" a cualquier equipo, y que solo necesitan "justificación" (y si tienen un patrocinador como Damiani, mucho mejor).

La violencia se nutre de eso: conclusiones tomadas "en caliente", porque la base de su accionar es no dar lugar al pensamiento, principal enemigo de la violencia.

Es natural y hasta inconsciente indignarse y calentarse por fallos injustos que perjudican a tu equipo. Lo que hoy cambia la ecuación es el lugar para expresar la "calentura", por el nuevo nexo que existe entre la violencia simbólica y la violencia práctica. Hoy la justificación de la violencia se nos escapa de las manos: Si antes eran 40 los que estaban dispuestos a matar y cientos de miles los que reproducían mensajes funcionales a eso durante un partido en el estadio, hoy, con Twitter, WhatsApp y Facebook, el nexo entre violencia simbólica y práctica es permanente, inmediato y omnipotente, y quizás los mismos 40 que se animan a matar, tienen una justificación mayor, por un mensaje justificador mucho más potente.

Además, la minoría violenta cuenta, del lado de Peñarol, con el patrocinio de Juan Pedro Damiani.

El fútbol uruguayo está enfermo y se impone, además de denunciar a dirigentes como Damiani, la necesidad de luchar contra la propia naturaleza de las redes. Internet, las redes y los teléfonos son un cóctel enemigo de la reflexión. La tecno-lógica de las redes, es lo rápido, la velocidad, el chispazo, lo contundente; de ahí que sean un medio ideal para hacernos los graciosos (es difícil reírse de un chiste de Landriscina por WhatsApp). Pero esa lógica es lo opuesto al pensamiento, a la conciencia, a las conclusiones integrales y genera fundamentalismos, aliados vitales de la violencia.

No creo que el sentir colectivo sea que a Peñarol le están robando los jueces el campeonato. Sin embargo, ese es el mensaje dominante hoy.

Damiani es un abanderado de esa lógica. La logica de no aceptar la derrota y pero aún, tampoco tratar de entender sus razones. Damiani utiliza la violencia. Es funcional a ella. Bajo su mandato, el saldo de los logros deportivos es claramente negativo. Pero su afán por perpetrarse en el poder en el club de sus amores, lo lleva a encontrar en los fallos arbitrales, una excusa menos dañina para su imagen que aceptar su mala gestión. Damiani y los violentos juegan juntos.

La pasión no cambió. Hay nuevas herramientas para expresarla, y exigen más conciencia para poder dimensionar algo los posibles efectos de nuestras expresiones. Nadie es menos hincha ni pierde la pasión por priorizar el pensamiento a la externa y la calentura a la interna.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Las redes y la docencia - La frustración de Haberkorn



Leonardo Haberkorn anunció que deja la docencia de periodismo porque se cansó de pelear para que los estudiantes se interesen por la información y el periodismo. La dispersión de los alumnos por estímulos tecnológicos son los golpes visibles que lo tiraron al piso. Pero la frustración de Haberkorn, que le hace bajar los brazos, responde a la indiferencia, y a los intereses y motivaciones superficiales de los estudiantes, hijos (y también víctimas) de una sociedad con larga crisis educativa.

Déjà vu

Hace 9 años Haberkorn confesó que en su traumática salida del diario El País, donde recibió amenazas internas y externas de todo tipo, la gota que desbordó el vaso fue la imposición de una tecnología que quitaba tiempo de investigación a los periodistas del Suplemento Qué Pasa que él dirigía. Sin embargo, el desgaste respondía, como hoy con los alumnos, a intentar persuadir sobre cuáles son las formas y contenidos que aportan valor, a explicar cómo es más valioso usar el tiempo. "Hacer el Qué Pasa tal como salía, de forma plural, independiente, profunda y crítica, daba no sólo el trabajo de hacerlo sino también el permanente trabajo de convencer a algunos directores del diario, de que eso al público le gustaba, de que prestigiaba a la empresa; de que eso era periodismo. Tener que explicar lo que uno cree que no debe explicar, va desgastando mucho", me dijo.

Antes fue con directores de El País y hoy con futuros comunicadores. Haberkorn perdió la pelea. Por el rigor con el que trabaja, seguirá siendo un abanderado de mostrar el valor social del periodismo, la investigación y la información para alentar la capacidad crítica.

Fue una suerte para muchos que la ORT lo tuviera en su plantilla, y agradezco haberlo escuchado decirme que perdí un taller de periodismo por falta de rigor. Así, cuando me disperso con el nuevo chiste de WhatsApp, a veces me despierta curiosidad saber por qué nos gusta tanto ese sedante. Esa motivación ya me alcanza. Se la agradezco.

martes, 23 de junio de 2015

Las redes y el "deber ser", nuestra imagen digital y el Super Yo.

El accidente de Luis Cavani en plena Copa América da para pensar mucho más allá de los aportes que puede dar (y dio) a la Selección su hijo, el futbolista más criticado del equipo. Es otro ejemplo del alter ego virtual que fabrica la vida online que nos toca, expresada en las redes sociales. 








Todo comenzó cuando supimos que fue el padre de Cavani y no un "x" quien manejó alcoholizado y chocó con un motociclista que murió. La figura de Cavani convirtió al hecho en una cuestión noticiosa y sensible. Fue así que varios medios, periodistas y ciudadanos de a pie, a partir de ese hecho trágico, señalaron el natural desánimo que podría tener Edinson, aventurando implícitamente el efecto sobre el resultado del partido contra Chile. Esas publicaciones y mensajes generaron una ola de ataques de alter egos virtuales. ¿Por qué? Por no concentrarse en el dolor de la familia de un muerto. ¿Qué mensaje disparan los alter egos virtuales? Es un pecado inconcebible priorizar la causa celeste en la Copa América frente la muerte de un botija de 19 años. Hipocresía, falsa moral y cinismo, esta vez escudados en una tragedia. Y todo a un nivel inconsciente. Porque nadie está a salvo de esta realidad que nos toca, que nos hace construir en varias oportunidades nuestra personalidad a través de un mundo virtual expuesto; un lugar público donde por ejemplo en este caso Cavani, el alter ego virtual impuso la premisa de lo socialmente aceptado. ¿Qué indica el deber ser? Indignarnos ante muertes injustas por encima de cualquier otra cosa. Así sobreactuamos el carisma y la sensibilidad por ejemplo. Otros, con otras noticias, jugarán a ser fachos, protegidos por la impunidad del anonimato que da Internet. Creo que, según la personalidad y valores de cada uno, estamos en ese camino resbaladizo todo el tiempo, y el resbalón más peligroso es terminar creyéndonos el personaje que construimos para el Otro.

Para describir de otra manera esta situación pongo otro ejemplo real: cuando Topolansky dijo que los candidatos de la Concertación eran "unos payasos", la empresa Idatha, que monitorea contenidos en redes sociales, encontró varios mensajes defendiendo el oficio de los payasos como "digno". Me pregunto: ¿en qué otro contexto que no afecte nuestra imagen frente a un Otro significativo podemos tener una preocupación por defender a los payasos? Y también me pregunto: ¿Por qué no indignan todos los días las muertes por accidentes de tránsito y otras causas injustas o delictivas? ¿Debo suspender mi preocupación por el futuro de Uruguay en la Copa América sólo hoy, o ante cada tragedia injusta que puede tocarnos en Uruguay?

Ironía del destino que justo Cavani, blanco de las críticas más despiadadas (e injustas) por su aporte futbolístico, sea ahora una causa de preocupación porque su motivación pueda afectar su rendimiento, y por ende, el resultado del partido. Te toque o no ser moralista por el alter ego virtual en esta causa, vas a seguir festejando y creyendo en una colectivo como la Selección, que une más que nada ni nadie en este país, y donde Cavani tiene una incidencia grande. Un proyecto colectivo que nos da orgullo, y lo inédito es que ese orgullo sobrevive a resultados deportivos negativos. Privilegio que sabemos no será eterno.

miércoles, 29 de abril de 2015

Cuando Trouville está en Malvín

El crecimiento meteórico e inesperado del Club Malvín, hasta convertirse en una institución modelo y multiganadora, me ha generado una catarata de sensaciones: al inicio negadoras, pero siempre confusas y mal direccionadas sobre cómo procesar algunos resultados. No obstante, ser la víctima más visible e inmediata de su reciente título, se transformó en una prueba para poder enfrentar el dolor de perder estas finales con algo más de libertad. Porque el deporte es un lugar donde me duele perder, porque soy un hincha contradictorio de básquetbol sin elegirlo, y porque cuando esas contradicciones se cruzan en una final, el dolor por la pérdida es demasiado explícito y contundente (5 partidos en 10 días) como para no querer explicarse de dónde viene; para poder sufrir la derrota en paz.

La victoria es ajena pero en el living de mi casa

A diferencia del fútbol, el básquetbol en Uruguay tiene una identificación muy grande con los barrios. Mientras que en fútbol se acostumbra ir a 18 de julio para festejar un título, en básquetbol el festejo sigue siendo íntimo, en el propio club y es el barrio del club el que se duerme tarde. Seguir a tu equipo en la Liga Uruguaya significa pasearte por varias zonas de la capital; en fútbol ser hincha de un grande te garantiza apenas ir hasta el Prado o Punta Carretas, y resulta tan excepcional que se transforma en el paseo del mes. La televisión masificó al básquetbol (Gracias Paco) pero a nadie todavía se le antoja raro tener que comprar una entrada para una final en la sede del club.

Me ha tocado ser uno de esos hinchas poco convencionales de básquetbol. O contradictorios. Me tocó porque nadie elige dónde nacer, ni de qué cuadro es. Nací en Malvín y cualquier capítulo de mi existencia tiene escenografías de Malvín de fondo. Pero soy de Trouville por transferencia de padre.

¿Dónde empiezan las contradiciones? Así como Malvín es "La playa", y Biguá el "Pato de Villa Biarritz", "Pocitos es Trouville". Pues bien, todo lo que me moviliza ver la camiseta de Trouville en una cancha, es inversamente proporcional a lo que me genera en emociones las calles de Pocitos. Conozco al dedillo muchas esquinas de Pocitos; especialmente las que tienen paradas del 104 y el 427, que me llevan a mi casa hace 20 años. En deporte, cuando Malvín es rival, deja de ser mi escenografía. Con eso pude convivir hasta que Malvín empezó a ganar. Con sus logros, la victoria es ajena pero "en mi casa". Las caras conocidas y las banderas con lugares familiares del barrio pero en la tribuna de enfrente, dormirme con la caravana que pasa por la puerta de mi casa, y otros etcéteras.

Es la misma historia de siempre: si la derrota duele, duele más si la tenemos cerca. ¿Por qué duele más un gol de Messi que uno de Neymar? Porque mi tele tiene Fox y no la Globo. De esa manera, si consumiéramos tanto a Brasil como consumimos de Argentina, equilibraríamos nuestra cuota de odio entre los norteños y los hermanos del Plata. Convengamos que el colorado Liberman le inspira desprecio a su madre, pero ¿ a qué periodista deportivo brasilero conocemos?

Si le tuviera que poner un lugar común a todo esto sería: "no hay mal que por bien no venga". Y entendemos por "MAL" a los triunfos de Malvín, y por "BIEN" a que mi equipo se haya cruzado en su camino para su cuarta estrella. Porque me tocó el palazo deportivo que nunca quise ver, y me abre el camino para pensar que este equipazo de Trouville perdió contra el mejor y no contra Malvín.





viernes, 20 de marzo de 2015

Pánico sin filtro

 En 2014 se dieron 156 alertas de meteorología. Una cada 3 días. El efecto cola de paja por los 10 muertos del 23 de agosto de 2005. Pero es sólo una herramienta de la maquinaria que fabrica miedos. Vivimos con alertas: por un viento, una tormenta, por un asesinato, por los motochorros, por un partido de "alto riesgo". Se me ocurre que el miedo a morirse es tan antiguo como la vida, y que siempre fue una industria rentable, pero lo que ha cambiado es la cantidad de estímulos para temer. Lo bueno es que también hay más estímulos para sentir satisfacciones por estar respirando. En un mismo minuto puedo ver casi en vivo el gol de Suárez, y también cómo El País me habla de nuevas modalidades de rapiñas violentas en Montevideo. ¿Cómo hacer para no pensar que me voy a quedar sin ver más goles de Luisito por un delito? ¿Cómo hacer para no necesitar un botón de pánico en el bolsillo? Ni idea. No tengo respuestas. Tengo Twitter, Whatsapp y Facebook, y ninguno tiene filtro.

jueves, 22 de mayo de 2014

La mediatización de los meniscos de Suárez

Está pasando con la operación de Suárez pero pasa cada semana. Se me ocurre que las tecnologías de la información generan información que desinforma. A través de medios y periodistas sin más criterio que la inmediatez o el dato rimbombante, exclusivo, y también a través de muchísima gente que recibe y reproduce la metodología de esos medios. Se generan especulaciones erróneas y algo más peligroso: expectativas muy grandes que resulten en grandes desilusiones. Nos volvemos viciosos de la información sin preguntarnos cómo, por qué y de dónde viene. Nadie dice no "preocuparse" porque Suárez nos defienda en el Mundial. Tampoco negarnos el disfrute de que sea uruguayo. Pero me pregunto: ¿está bien que desde la mañana convivamos en Facebook, Twitter y Whatsapp con mensajes alarmistas, desacertados, adivinanzas y etcéteras respecto a lo que podría pasar con Suárez de acá a 3 semanas? ¿Está bien que El Observador publique una foto desde la Emergencia de Médica Uruguaya para avisar que está esperando la salida de Suárez? ¿Está bien que Buysan publique una charla por sms con Suárez, aprovechándose de su amabilidad? Su respuesta pública sólo sirvió para que el periodista mostrara que habla con Suárez: vomitivo. Te quiero, Luis. Sos un niño jugando a la pelota y por eso vas a estar en Brasil, como cuando no nos dejaban salir a jugar porque llovía, y salíamos igual.