miércoles, 21 de marzo de 2018

Las redes, el vicio del ego y el discurso anti feminista de Gabriel Pereyra

La consolidación de las redes sociales como medios de comunicación nos convirtió en editores de nuestra propia imagen pública. En ese escenario, hace tiempo identifico ejemplos de excelentes periodistas que, seducidos por la aceptación popular (una droga que no conozco pero debe ser riquísima), pervierten su mejor capital periodístico: su rigor y credibilidad. El caso de Gabriel Pereyra y su postura sobre el feminismo es el más actual. 

En esta columna publicada ayer en El Observador, Pereyra antepone su necesidad de confrontar con la lucha feminista, a luchar por la existencia desigual de la mujer; lo hace para alimentar su ego porque tiene un discurso sólido desde lo informativo y eso acarrea aplausos, pero falla en el espíritu. Luego de leer esta columna queda evidente que su motor no es dar cuenta de todas las desigualdades que menciona en su columna, sino anular las desigualdades expuestas simbólicamente en la marcha. Busca la confrontación y eso nunca puede favorecer la igualdad en un colectivo tan complejo como la sociedad. Bastante confrontación tenemos, siendo tan pocos. Y el peligro más grande es que Pereyra es un tipo respetable porque es un muy buen periodista: de laburo serio, con investigaciones propias, información valiosa, y sus trabajos evidentemente encuentran mucha aprobación. No obstante, el riesgo de su trabajo radica en sus motivaciones a la hora de pensar en la desigualdad de género.


"Uno solamente tiene que decir la verdad no para que la repercusión de esa verdad mejore su propia imagen, sino para que mejore el colectivo". Marcelo Bielsa


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