martes, 13 de diciembre de 2016

Gracias WhatsApp, gracias Bolivia

La informalidad de las empresas de transporte bolivianas derivó en un encuentro con dos correntinos en la ciudad de Tupiza, en medio de una de las experiencias más enriquecedoras de mi existencia. Junto con Nicolás Gottlieb Fernández pasamos cerca de 9 horas en la Terminal, entre las que conocimos a Tito Barbona y Nico Acuña Malvido. Más allá del magnetismo natural con personas que respiran una cultura muy similar a la nuestra, con estos dos personajes nos unió una manera de reír, el fútbol, la música y especialmente algunos códigos sociales comunes a los 4. En total compartimos menos de 48 horas juntos. Un par de viajes en ómnibus, un almuerzo en Tupiza, otro en Potosí, y la visita a la mina de esa ciudad. Un abrazo en La Paz fue el último contacto. WhatsApp reforzó la comunión entre los 4 y el casamiento de Tito nos juntó casi 4 años después en Buenos Aires. Lo primero que sentí cuando abracé a cada uno de ellos, fue que los había visto la semana pasada, o quizás la anterior. Es un privilegio experimentar otras formas de gestar y desarrollar una amistad; a veces puede alcanzar si convertimos una casualidad y las afinidades, en algo tangible. ¿Lo mejor? La Tierra está llena de casualidades.


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