lunes, 15 de junio de 2015

Dolina sobre la ignorancia

Dice Dolina que la ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia, y resulta lógico y natural: la reflexión necesita de una postura mucho más activa, y desafortunadamente, la inercia es tan cómoda que muchas veces no podemos frenar.

Ignorante se nace, se crece y se vive. Es un estado natural. Es lo más cómodo. Lo rápido. Lo que está más al alcance de la mano. Y además, lo más efectivo y funcional a una era donde tenemos, al alcance del pulgar, opinar, comprar, el amor, el desamor, la frustración, la alegría, y etcéteras. Me parece un lindo desafío, sin dejar de ser ignorantes naturales, evitar la pasividad de reflexión para buscar los por qué de algunas cuestiones. Para evitar conclusiones que alimenten la cultura de los remedios mágicos, que sólo germinan la autocomplacencia. El placer individual viviendo en una sociedad colectiva es una contradicción. 

Solo de leer comentarios en diarios digitales y redes, cualquiera de nosotros puede reconstruir estos tres ejemplos: 1) Uruguay no juega a nada. Perdemos con Costa Rica que no existe. Sin Suárez nunca podríamos lograr nada importante. El mérito de Tabárez fue aprovechar una buena generación de jugadores. El recambio lo está dejando en evidencia. 2) Murió otro trabajador a manos de la delincuencia bancada por el gobierno. Los laburantes somos las víctimas. Los delincuentes viven gracias a la mentira de los Derechos Humanos. No se soporta más la inseguridad. Uruguay es un caos. Con razón se quieren ir los sirios. Bonomi renunciá. 3) Este país ya se fue a la mierda.


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