martes, 10 de diciembre de 2013

El porro del Pepe

La regularización de la marihuana, como la legalización del aborto, son políticas públicas progresistas, sí, pero más que eso, son evidencias muy visibles de que hay varias maneras de enfrentar la realidad y sus problemas naturales, en la convivencia social con modelos de país, pero también en la vida privada. Con esta ley Uruguay tendrá una herramienta inédita para enfrentar algunas enfermedades sociales con una óptica más realista. Los argumentos en contra de la Regulación muestran hipocresía, estigmatización de una sustancia, desmentido de la realidad, y etcéteras. Todo menos mostrar el miedo y enfrentar un problema. Son negaciones, como decir: "no voy al médico porque seguro me va a encontrar algo", o plantar árboles en un barrio privado para no ver a los pobres del otro lado del arroyo. Negar una enfermedad (médica o social) no la elimina y anula la posibilidad de tratarla a tiempo o de forma honesta. Por supuesto que se puede vivir negando miedos y problemas toda la vida, pero pienso que ser realista es más sustentable, o en el peor de los casos, mejora la calidad de vida a corto plazo. Más allá de la gran expectativa de cómo funcionará todo esto, creo en la lógica de ser honestos con los miedos y problemas inevitables que existen, para buscar siempre soluciones realistas, porque no existen los remedios mágicos. Bien por Uruguay.


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