miércoles, 7 de noviembre de 2012

El aplauso

Aplaudir es un elogio explícito para aprobar algo o a alguien. Sin embargo, por diferentes razones, todos también dimos y damos aplausos gratuitos. Si ya no se aburrieron, recorramos algunos ejemplos de ambos:  

"Y si él lo pide..."

Se da generalmente porque lo promueve alguien a quien sí le entregamos aplausos genuinos. Ejemplo: estamos en el concierto de un artista que nos gusta y en un momento el líder de la banda dice:

- "Bueno, vamos a invitar a un gran músico, amigo de la banda, fuerte el aplauso para El Pacha Talacasto...".

Hay un buen porcentaje de gente que no sabe quién es El Pacha, o sí sabe pero su obra no da para que le nazca un aplauso, pero igualmente aplaude. No se aplaude al invitado específicamente, sino al pedido de nuestro artista. Para reafirmar mi teoría me gustaría ponernos a prueba con cosas como:

- "Invitamos al escenario al Ricky, que violó a su hija durante 15 años y nunca fue juzgado, hace 10 años es ñoqui en la Intendencia de Montevideo, y le pidió una foto a Jaime Trobo. Démosle un fuerte aplauso, dale."

Aplauso del minuto de silencio

Qué temita. Muy actual. Y me tiene las bolas craqueladas. De un tiempo a esta parte, a los clubes uruguayos se les ha dado por institucionalizar el minuto de silencio. Eso genera que en cada partido haya uno. Realmente no tengo un criterio claro para definir a quién dedicárselo pero seguro que me gustaría que a la condición de muerto se le agregara otra para justamente motivar un reconocimiento con silencio y aplauso,  así uno no lo tiene que respetar de mala gana. Porque ese reconocimiento está perdiendo el valor que debería tener.

Recuerdo que por distintas motivaciones me paré y aplaudí el minuto de silencio para Máspoli y al Oreja Rodríguez. Una leyenda de Maracaná y un pibe que jugaba en Nacional y se le terminó la vida a los 24 años por un accidente. ¿Qué motivación puedo encontrar para aplaudir a un "ex tesorero del club"?

Nota de color amarilla y negra: para el caso del Oreja, quiero recordar una ovación que dio la Ámsterdam, llena naturalmente de hinchas de Peñarol.  Me resultó esperanzador. Eso no significa que no vaya a cada clásico con miedo a llevarme un plomito. De hecho siempre voy con 2 miedos: sufrir daños físicos y que Peñarol gane.

Aplauso al músico ambulante

Si bien los montevideanos generalmente gozamos de una generosa antipatía con una cara digna ganadora del concurso de Colas Reef, somos muy de reconocer y aplaudir a los talentos ambulantes ya sea musicales o teatrales.

En mi caso soy extremadamente tímido en ambientes desconocidos y me cuesta arrancar ese aplauso aunque lo sienta. Estoy seguro que no soy el único y que por más que tenga a Paul Mc Cartney diciendo en español "esssta can-ción es parra voss, Nachou", me costaría arrancar el aplauso. Eso sí, apenas escucho las primeras palmaditas me prendo como una garrapata a esa mini ovación.

Este aplauso puede ir acompañado de alguna monedita porque ni ellos se creen el mito de que el artista vive de los aplausos del público. 

Aplauso por inercia social (bue, todos aplauden, aplaudo)

No hay nadie que se salve. Todos dimos aplausos gratis alguna vez por inercia social y para no quedar desubicados. Es el caso antagónico a quien arranca un aplauso y queda solo. Acá aplaudís para no quedar afuera, amargo, desubicado, antipático y cualquier otro sinónimo que seguramente nos pueda aportar Juan Carlos Scelza si comenta este post. Un saludito, Juanqui.

Top 3 de personas identificadas con el aplauso:

1) El colorado de Omar Gutiérrez: pura voluntad para el aplauso. Él ya tiene aseguradas varias tomas durante el programa pero así y todo no deja de aplaudir. (Capítulo aparte para su vitalidad y omnipresencia. Nunca se enferma el hijo de siete mil putas; si no lo ves en la tele, te lo cruzás en la calle).

2) Tabaré Vázquez: tiene una estética tan poco ortodoxa que merece estar en el ranking. El ex presidente aplaude con sus brazos totalmente extendidos hacia adelante y las manos casi muertas. Igual, este tipo no hace nada de casualidad; esos aplausos deben sumar a su popularidad tal como el veto al aborto, el Plan Ceibal y la lucha anti tabaco.

3) Mirka Vavrinec, conocida popularmente como "la esposa de Federer". Qué mujer constante para la presencia y el aplauso. Por parir, recien parida, con las dos botijas colgándole de los brazos, siempre está y aplaude.  El marido es el mejor tenista de la historia pero ella le aplaude todito, hasta los puntos más berretas.   



En vivo lo aplaudí una vez sola, cuando vino al Carrasco Lawn a jugar la Copa Petrobras en 2009, pero me guardo algunos por si lo veo de nuevo. Los que lo deseen pueden aplaudirlo si les gusta este enlace.


2 comentarios:

Susana Claustre dijo...

clap clap clap

Nacho Pintos dijo...

La misma Susana Claustre que yo conozco...? Precioso cómo se renueva este público lector. Deberíamos armar una conga entre todos. Somos 9 creo.